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jueves, 7 de octubre de 2010

APRENDAMOS A LLORAR

APRENDER A LLORAR.

Esta reflexión que he leído hoy en Internet me ha tocado mucho, y me ha hecho reflexionar. Tiene muchísima razón, precisamente sobre  esto estaba yo pensando hoy.

"Aunque llegamos al mundo perfectamente preparados para pedir auxilio, en pocos años la llama se irá apagando. 
La tristeza, o su expresión, ha sido una de las emociones más castigadas o inhibidas a lo largo de la historia. Muchas son las razones que han llevado a ello. La más evidente es la relación que culturalmente se establece entre una expresión demasiado explícita de tristeza y la debilidad. Esta conexión ha sido, sobre todo para los varones, la base de una norma de comportamiento.

Mostrarse vulnerable es mostrarse débil, femenino, sin carácter, no preparado para la guerra, para enfrentar los conflictos o la vida. Las muestras de tristeza, o de depresión, quedaron fuera del modelo de masculinidad.
Pero el desarrollo de una sociedad con mayor igualdad entre hombres y mujeres, no ha cambiado demasiado el panorama. Por desgracia, también hoy para las mujeres, mostrar la tristeza no está de moda. Sentirse triste conlleva lentitud, reflexión e incluso una parada en el camino.

Las paradas y la reflexiones quedan fuera de un modelo individualista competitivo en un mundo capitalista. Pero todavía peor, expresar la tristezaconlleva molestar al prójimo. Consolar no es que esté muy de moda tan poco. A lo sumo, se consuela una tarde de domingo o dos, ya más…es de psicólogo.

Expresar y sentir la tristeza cumple, como todas las emociones, funciones psicológicas muy importantes. Comunicar “estoy sufriendo- consoladme- ayudadme”; lograr que las personas que son testigo de dicha manifestación se preocupen y ofrezcan consuelo; reanudar los vínculos; enriquecer la experiencia propia sobre el significado de la pérdida; permitir que la persona reconstituya sus recursos y conserve su energía; favorecer un conocimiento mejor de nosotros mismos y de las razones de nuestros fracasos; reducir la ira en los otros; evitar las situaciones que la provocan (cuidar las relaciones, del sistema establecido, etc).

Sentimos tristeza involuntariamente, irreprochablemente, cuando experimentamos una pérdida: la pérdida o rechazo de un ser querido, la pérdida de admiración o valoración por parte de alguien importante, la pérdida de estatus, la pérdida de la salud o de una parte del cuerpo o de una función corporal por accidente o enfermedad, la de un objeto muy preciado o entrañable, la de los bienes, la de los objetivos…Construir, perder y reconstruirse. 

Sin tristeza no hay vida. 

Que no se nos olvide llorar."



Una gran verdad. ¡Por qué subo esto hoy? Aparte de que soy una persona super-depresiva, porque a veces me acuerdo de cosas o veo cosas que me ponen triste, como nos pasa a todos... a veces estoy cansado de fingir buen humor.

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