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miércoles, 2 de junio de 2010

GEISHA: ¿ARTISTA O PROSTITUTA?


El viejo Nippón
La respuesta a esta pregunta  puede parecer muy evidente por ambos lados: está claro que eran artistas, pues ya así lo afirmamos y argumentamos en la entrada anterior, pero por el otro lado podríamos decir que está claro que son prostitutas porque se vendían a los hombres cuando les convenía económicamente.

Lo cierto es que la verdadera respuesta es un poco relativa y más compleja de lo que creemos. Podría decir que toma parte de una afrimación y parte de la otra también, pues es cierto que, en una época ,especialmente dura en Japón, las geishas se convirtieron en prostitutas. Pero lo que quiero dejar bien claro es que eso no es la esencia de una geisha: una geisha no se prostituía por ser su oficio, sino que las circunstancias la obligaron.

Para entender esto tenemos que remontarnos al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Japón estaba aliado con Hitler, y si conocéis la historia del mundo contemporáneo sabrési que el frente del fascismo acabó perdiendo la guerra contra los EEUU, y las concsecuencias las pagó muy caras. Japón fue uno de los países más afectados, ya que, como explicaré más a fondo otro día, sufrieron la barbárie humana en toda su potencia cuando recibieron el impacto de una bomba atómica o nuclear, una arma de destrucció masiva recientemente elaborada.

Así es, para derrotar Japón, los EEUU destruyeron el país lanzando esta bomba sobre la ciudad de Hiroshima, sin embargo, su poder expansivo se extendió por todo el país, y lo redujo a cenizas. Podeís imaginar que , entre la pobreza de la guerra y las consecuencias de su rendicion con la bomba de Hiroshima, Japón quedó en la más absoluta miseria. Recordad que una geisha era un capricho muy caro, y en aquel momento los empresarios no estaban para caprichos, apenas podían conservar su puesto en una época tan convulsa como era la Segunda Guerra Mundial, en la cual se palicaba, como en todos los países, una política de guerra, dejando aparte el ocio y priorizando las necesidades en armamento y artillería.

Así pues, los grandes empresarios que producían Kimonos de seda en sus empresas empezaron a fabricar paracaídas de guerra, con lo cual las geishas se quedaron sin kimonos; los empresarios pasaron a ser trabajadores normales y humildes, por lo cual nadie podía pagar a a una geisha, ya nadie la necesitaba; y finalmente el govierno fue racionando los bienes de las okiyas de geishas hasta que las clausuró todas.

Así pues, las geishas se quedaron en la calle, con el frío del invierno y la nieve. Las más afortunadas, para sobrevivir, pudieron vender sus kimonos y ganar algo de dinero para subsistir; las no tan afortunadas(la inmensa mayoría) entraron a trabajar en fábricas, donde fueron explotadas como animales de carga.

En este desolador contexto, las pocas geishas que decidieron subsistir tuvieron que replantearse su oficio: puesto que a los americanos que les invadían les interesaban más por su cuerpo que por su té, estas decidieron prostituirse como via de escape y de superviviencia. Así pues, los amrecanos, fascinados por un país tan exótico, fueron propagando todos sus decubrimientos por EEUU y por Europa, donde la población se escandalizaba al oír, por boca de los americanos, que en Japón era muy común que los empresarios tuvieran unas prostitutas exquisitas llamadas geishas, muy sensuales y exóticas.

Por este sencillo motivo hoy creemos que las geishas son prostitutas. Por aquel entonces, como Japón había estado cerrado al exterior, nadie sabía nada de este país, y en Occidente creyeron las palabras de sus primeros visitantes. Y aun hoy no se ha roto este prejuicio sin sentido, que ya fue superado, y que mancilla el nombre de las geishas.

Hoy en día quedan pocas geishas, todas ellas en Gion, y han recuperado su función original: crear belleza y fascinar, con su encanto oculto tras una máscara de nieve, a todos aquellos que busquen la compañía de la perfección.





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